Captar la complejidad del mundo real
Otro aspecto importante de wearable es la capacidad de ir más allá de los entornos controlados.
Los entornos del mundo real son complejos e impredecibles. Las personas se mueven de forma diferente, abordan las tareas de maneras distintas, se enfrentan a distracciones, reaccionan ante los sonidos y adaptan su comportamiento a las circunstancias cambiantes. Los sistemas de inteligencia artificial diseñados para funcionar en estos entornos deben, en última instancia, tener en cuenta esta variabilidad.
Dado que las Tobii Glasses X son un dispositivo wearable, se pueden recopilar datos mientras las personas se mueven de forma natural e interactúan con su entorno. Esto abre nuevas posibilidades para recopilar datos de formación centrados en las personas en ámbitos que abarcan desde las actividades cotidianas hasta la fabricación, el mantenimiento, la logística, la robótica y otras tareas complejas del mundo real.
Además, ofrece la oportunidad de recopilar demostraciones de diferentes personas y con distintos niveles de experiencia. En lugar de entrenar un sistema de IA a partir de un único ejemplo estandarizado, los desarrolladores pueden, en teoría, capturar múltiples formas de abordar el mismo problema —, junto con la atención visual, el movimiento, el audio y el contexto ambiental asociados a cada enfoque.
Los datos multimodales no indican automáticamente a un sistema de IA por qué una persona se comportó de una manera concreta, ni todas las aplicaciones de IA necesitan todos los flujos de datos disponibles. Sin embargo, la combinación de estas señales puede proporcionar a los desarrolladores un conjunto de datos más completo a partir del cual identificar relaciones y patrones que quizá no sean visibles solo en el vídeo.
Incorporar la perspectiva humana a los modelos mundiales
En conclusión: los modelos del mundo suponen un cambio respecto a la IA, que se centra principalmente en reconocer o generar información, hacia sistemas diseñados para construir representaciones más completas del mundo físico y de cómo este cambia.
El vídeo puede mostrar cómo funciona la IA lo que ocurre. Las demostraciones humanas pueden mostrar lo que hacemos. Eye tracking puede añadir dónde dirigimos nuestra atención. Y los datos adicionales de los sensores — —incluidos el audio, el movimiento y la orientación — — pueden aportar más contexto sobre la experiencia y el entorno en el que tienen lugar esas acciones.
En el caso de los modelos del mundo y la IA incorporada, esto puede aportar una dimensión importante a los datos de entrenamiento: no se trata simplemente de registrar el mundo físico, sino de captar mejor el contexto en torno a cómo los seres humanos lo perciben, se orientan en él e interactúan con él.