La tecnología Eye tracking mide hacia dónde mira una persona en tiempo real. Utilizando cámaras e iluminación infrarroja para detectar los movimientos oculares, un Eye tracker recoge una serie de señales básicas, como patrones de mirada, parpadeos y fluctuaciones del tamaño de las pupilas.
A continuación, estas señales básicas se analizan para descubrir aspectos del comportamiento humano como la toma de decisiones, la fatiga, la atención y la memoria. Pero, ¿cómo puede el sutil movimiento de los ojos revelar la mecánica de la mente? Este artículo desvela cómo el eye tracking sirve de puente entre la visión y la cognición.
Los movimientos oculares están dirigidos a un objetivo
El mundo visual contiene una cantidad abrumadora de información, pero nuestra capacidad para percibirla y comprenderla es limitada. En cualquier momento, sólo podemos asimilar y procesar una pequeña parte de lo que nos rodea. La principal forma de elegir a qué partes de nuestro entorno prestamos atención es a través de los movimientos oculares. Estos rápidos desplazamientos de la mirada —, llamados sacadas —, nos permiten dirigir nuestra atención hacia zonas de interés, mientras que los periodos de fijación fija permiten al cerebro extraer información detallada.
Los patrones de movimiento de los ojos no sólo revelan dónde miramos, sino que también ofrecen pistas sobre por qué miramos allí. Mientras que Eye tracking a menudo se describe como una ventana a la atención visual, es también una ventana a la cognición. Nuestra atención está estrechamente vinculada a nuestros objetivos: miramos lo que necesitamos ver para resolver un problema, tomar una decisión o completar una tarea. Cuando leemos, buscamos, recordamos algo o tomamos una decisión, nuestros ojos siguen nuestros pensamientos.
Gracias a la conexión ojo-mente, el análisis de los movimientos oculares puede revelar lo que piensan las personas, cómo razonan e incluso cuándo están inseguras o confusas. De este modo, el eye tracking proporciona información mensurable no sólo sobre el comportamiento humano, sino también sobre los procesos cognitivos subyacentes que lo impulsan.